Por Scarlett Rodríguez | PsicoKids · Psicología Clínica Infantil Basada en Evidencia
Hay imágenes que detienen el scroll.
Un macaco bebé. Un muñeco naranja casi tan grande como él. Y una forma de aferrarse que muchos padres —sin saber exactamente por qué— reconocen de inmediato.
El pequeño primate nació en pleno verano japonés, en uno de esos días en que el calor se convierte en protagonista. Fue un nacimiento complicado: las condiciones extremas del ambiente llevaron a su madre a alejarse de la cría en los primeros momentos. Un visitante del zoológico de Ichikawa —ciudad ubicada en las afueras de Tokio— advirtió la situación y alertó al personal. El equipo de cuidadores respondió de inmediato para garantizar la supervivencia del pequeño, al que bautizaron Punch.
Desde entonces, Punch no ha estado solo. Después de probar con varias alternativas de contacto físico, los especialistas del parque encontraron en un peluche de orangután de la marca IKEA —con extremidades largas y textura fácil de agarrar— el objeto que el animal no volvió a soltar. Lo arrastra al jugar. Lo sostiene al dormir. Lo lleva consigo cuando los otros monos de la manada todavía no lo aceptan del todo.
Los videos llegaron a millones de personas en todo el mundo. Y la mayoría sintió algo que va mucho más allá de la ternura.
Si eres padre, madre o profesional de la infancia, lo que esas imágenes muestran no es solo una historia conmovedora. Es una demostración observable, documentada y repetible de por qué el comportamiento de un organismo es siempre una respuesta a su contexto, y por qué cambiar ese contexto —no al organismo— es la clave.
Por qué Punch se aferró al peluche: una lectura funcional
La narrativa popular habla de «resiliencia emocional» y «necesidad de amor». Son palabras que conectan. Pero la Psicología Clínica Basada en Evidencia ofrece una lectura más útil, más precisa, y sobre todo, más aplicable.
Lo que Punch experimenta tras el alejamiento de su madre es una Operación de Establecimiento —un cambio en las condiciones del entorno que altera el valor de ciertos estímulos y la probabilidad de ciertas conductas.
Antes del rechazo materno, el contacto físico era parte del contexto habitual. Después, su ausencia se convierte en una privación severa de estímulos que cumplían funciones reguladoras fundamentales: calor corporal, presión táctil, movimiento sincronizado, presencia constante. Al mismo tiempo, el entorno pasa a operar como fuente de estimulación aversiva: aislamiento, temperatura extrema, ausencia de respuesta contingente ante las señales del organismo.
Esta combinación —privación de reforzadores + presencia de aversivos— aumenta drásticamente el valor funcional de cualquier estímulo que pueda reducir la estimulación aversiva. El peluche naranja no es «un amigo». Es un estímulo con propiedades físicas específicas —textura, peso, agarre, presencia constante— que funciona como reforzador negativo: al sostenerlo, el organismo escapa del estado de alarma. Las conductas de llanto y agitación se reducen. El juego emerge. El sueño emerge.
Kosuke Shikano, integrante del personal del parque, lo explicó con notable precisión técnica sin saberlo: «Este peluche tiene el pelo relativamente largo y varios puntos por los que se puede agarrar fácilmente. Pensamos que su parecido con un mono podría ayudar a Punch a integrarse de nuevo en la manada más adelante».
Lo que Shikano describe es exactamente esto: eligieron el objeto por sus propiedades morfológicas —qué tan fácil es agarrarlo, qué tan parecido es a un ser vivo. Pero lo que lo hace funcional es otra cosa: lo que produce sobre el repertorio conductual de Punch, no lo que es en sí mismo.
Morfología y función son cosas distintas. Y confundirlas es uno de los errores más comunes al intentar entender el comportamiento infantil.
Lo que Harlow demostró hace 70 años
En los años cincuenta, el psicólogo Harry Harlow estudió qué ocurría cuando crías de mono eran separadas de sus madres y se les ofrecían dos sustitutas: una fabricada en alambre que dispensaba leche, y una fabricada en tela suave que no ofrecía alimento pero sí contacto físico.
El resultado fue contundente: las crías pasaban la mayor parte del tiempo aferradas a la madre de tela. No elegían la fuente de comida. Elegían la fuente de seguridad. Y cuando algo las asustaba, corrían hacia la tela —no hacia el alambre— para organizarse conductualmente antes de volver a explorar.
La conclusión de Harlow no es que los primates «aman» más el confort que la comida. Es que el contacto físico predecible con una figura consistente funciona como un potente reforzador que organiza el repertorio completo del organismo: regula la conducta de alarma, habilita la exploración y hace posible el aprendizaje. Sin esa base, el organismo destina todos sus recursos conductuales a responder a la amenaza del entorno, y queda poco margen para aprender del mundo.
Punch, setenta años después, es Harlow en tiempo real, filmado en 4K y compartido en Instagram.
Tu hijo también tiene su «peluche»: múltiples variables, no una sola causa
Aquí es donde la historia de un macaco japonés deja de ser una curiosidad viral y se convierte en una herramienta clínica. Pero antes de continuar, es importante aclarar algo:
El análisis funcional de la conducta no busca una causa única.
Cuando un niño tiene ansiedad, rabietas frecuentes, tristeza persistente o dificultades para relacionarse, no es por culpa de «su cerebro», ni por culpa exclusiva de los padres, ni por el colegio, ni por la genética. Es el resultado de la interacción entre múltiples variables que ocurren simultáneamente:
Variables del organismo:
Su historia de aprendizaje, su estado fisiológico actual, sus repertorios conductuales previos y los patrones de respuesta que han sido reforzados o castigados a lo largo del tiempo.
Variables del contexto próximo:
Lo que ocurre en casa, en el aula, en el parque. Las consecuencias inmediatas que reciben sus conductas. La consistencia o inconsistencia de las respuestas de los adultos cercanos.
Variables del contexto amplio:
La dinámica familiar general, la situación económica o social del hogar, los cambios recientes en el entorno (mudanzas, separaciones, nacimiento de hermanos, cambio de colegio).
Historia interconductual:
El patrón de interacciones que el niño ha tenido con su entorno desde el principio. Qué conductas han producido resultados positivos. Qué conductas han producido resultados negativos. Qué conductas han producido simplemente silencio —ni refuerzo ni consecuencia— lo cual también forma el repertorio.
Operaciones de Establecimiento:
Condiciones que alteran temporalmente el valor de ciertos estímulos. Un niño que llega al colegio sin haber dormido bien, sin haber desayunado, o después de una discusión en casa, no es el mismo organismo que el que llega descansado y en un entorno estable. Sus umbrales de tolerancia cambian, sus respuestas ante la misma situación cambian, y lo que puede aprender en ese momento también cambia.psicologiaestrella+1
Valores sociales y reglas verbales:
Lo que el niño ha aprendido a través del lenguaje sobre cómo debe comportarse, qué es peligroso, qué significa portarse bien, qué ocurre cuando se equivoca. Las reglas verbales que circulan en su familia y comunidad moldean su conducta tanto o más que las consecuencias directas.
Cuando un padre describe a su hijo diciendo «tiene rabietas todo el tiempo» o «está muy triste y apagado» o «es imposible que obedezca», lo que el análisis funcional pregunta no es «¿qué le pasa a este niño?» sino ¿qué está ocurriendo en el conjunto de variables que rodean e incluyen a este niño, y qué función cumple ese comportamiento en ese contexto específico?
El comportamiento no es el problema. Es la señal. Y la señal siempre apunta a alguna combinación de esas variables.
Señales de ansiedad en niños que se confunden con «mal comportamiento»
Una de las razones por las que la ansiedad infantil se detecta tarde es que no siempre se parece a lo que los adultos imaginan que es la ansiedad. Los niños pequeños no dicen «tengo ansiedad». Sus conductas de alarma tienen una morfología completamente diferente a las del adulto:
En el cuerpo:
- Dolores de cabeza o estómago recurrentes sin causa médica identificada
- Dificultades para dormir, pesadillas frecuentes o resistencia a acostarse
- Tensión muscular, tics o movimientos repetitivos
- Cansancio desproporcionado, o por el contrario, inquietud motora que no cede
En la conducta:
- Reacciones intensas ante cambios pequeños o imprevistos en la rutina
- Dificultad extrema para separarse de las figuras de apego
- Conductas regresivas: volver a mojar la cama, hablar como bebé, pedir cosas que ya había aprendido a hacer solo
- Evitación persistente de situaciones nuevas, sociales o académicas
- Agresión hacia pares, hermanos o figuras de autoridad —especialmente cuando la agresión ocurre ante situaciones de demanda o transición
En el pensamiento y el lenguaje:
- Preguntas repetitivas sobre el futuro o sobre la seguridad de sus cuidadores
- Necesidad de que todo salga exactamente como lo planeó
- Irritabilidad o tristeza sostenida que no se explica por un evento puntual
- Dificultad para concentrarse en tareas académicas
La clave no está en contar síntomas. Está en evaluar en qué contextos aparecen, con qué frecuencia, qué los antecede, qué los sigue, y qué función cumplen para ese organismo particular. Eso es lo que diferencia una evaluación clínica de una lista de chequeo.
Cuando la alarma se vuelve retirada: depresión infantil
Cuando un organismo opera durante un período prolongado bajo condiciones de alta aversividad ambiental —inconsistencia, impredecibilidad, ausencia de reforzadores, crítica frecuente, negligencia emocional— y ninguna de sus conductas produce resultados predecibles, puede ocurrir algo diferente a la agitación: la retirada adaptativa.
El organismo deja de emitir conductas de búsqueda porque ha tenido una historia en la que esa búsqueda no produce resultados. Se reduce la frecuencia e intensidad del repertorio conductual en general. Esto es lo que los padres describen como:
- «Antes era tan alegre, ahora está muy apagado»
- «Ya no quiere hacer nada de lo que le gustaba»
- «Se aísla, no sale, no quiere ver a nadie»
- «Llora por todo, o parece que nada le importa»
La depresión infantil es menos visible que la ansiedad porque no genera conflicto externo observable. El niño no «molesta». Y precisamente por eso se detecta tarde. La señal más clara no es la tristeza —que a veces no aparece— sino la reducción sostenida del repertorio: hace menos cosas, en menos contextos, con menos energía y con menos respuesta ante los estímulos que antes eran reforzadores.cdc
Lo que los cuidadores de Punch hicieron bien
El equipo del zoológico de Ichikawa no intentó explicarle a Punch que debía calmarse. No lo premiaron por aferrarse ni lo castigaron por tener miedo. Hicieron algo mucho más potente: modificaron sistemáticamente las variables de su entorno.
Probaron con diferentes estímulos de contacto: toallas de algodón, muñecos de trapo, hasta encontrar el objeto con las propiedades funcionales correctas. Y mientras Punch se regulaba, lo expusieron gradualmente al grupo, observaron los resultados, y ajustaron las condiciones.
La meta del equipo es concreta: que Punch llegue a un punto en que ya no necesite el peluche porque su entorno social le ofrezca la función reguladora que hoy solo el objeto puede cumplir. El propio Shikano lo dijo: «Creo que llegará un día en el que ya no necesite su peluche».
Con niños, el trabajo es estructuralmente el mismo. No buscamos «sanar» algo que está roto por dentro. Buscamos identificar qué variables están operando y cuáles necesitan cambiar:
Rutinas estables y consistentes
Una rutina no es rigidez. Es un contexto en el que el organismo puede anticipar lo que ocurrirá a continuación. Cuando un niño sabe qué sigue después del desayuno, qué ocurre al llegar del colegio y cómo es la hora de dormir, esas actividades dejan de competir con las respuestas de alarma. El organismo puede aprender, porque el contexto dejó de ser una pregunta abierta.
Adultos con respuestas consistentes
Que ante la misma conducta del niño ocurra lo mismo —no dependiendo del humor del adulto, no dependiendo del día— es uno de los factores con mayor impacto sobre la reducción de conductas de alarma y sobre el desarrollo de repertorios de autorregulación.andaconmigo+1
Análisis del contexto, no del niño
Identificar qué situaciones específicas anteceden las conductas problemáticas. Qué las mantiene. Qué variables están actuando como operaciones de establecimiento. Qué consecuencias están reforzando inadvertidamente los comportamientos que se quieren reducir. Este análisis —no la intuición, no las etiquetas— es la base de cualquier intervención efectiva.
¿Cuándo es momento de consultar?
El análisis funcional aplicado al trabajo clínico con niños tiene evidencia sólida y resultados bien documentados. La intervención temprana no es solo recomendable: es significativamente más efectiva, más breve y con mayor impacto a largo plazo que la intervención tardía.pediatriaintegral
Considera buscar evaluación profesional especializada si:
- Los patrones que observas llevan más de cuatro semanas presentes
- Interfieren con el funcionamiento escolar, familiar o social del niño de forma visible
- Los intentos de manejo en casa no producen cambios que se sostengan en el tiempo
- El niño o las figuras de crianza sienten que la situación está fuera de control
- Hay expresiones de tristeza profunda, desesperanza o cualquier señal de que el niño puede querer hacerse daño
En PsicoKids evaluamos variables, no etiquetas
Los cuidadores de Punch no eligieron el peluche naranja porque les pareció simpático. Lo eligieron porque analizaron sus propiedades funcionales, lo pusieron a prueba, observaron los resultados y ajustaron. Eso es exactamente lo que hacemos en PsicoKids.
Cada evaluación comienza con una pregunta simple y exigente al mismo tiempo: ¿Qué está ocurriendo, en qué contexto, con qué historia, y qué función cumple?
Porque detrás de cada niño que no puede calmarse, de cada estudiante que «no obedece», de cada pequeño que lleva su peluche a todos lados como si de él dependiera todo, hay un organismo haciendo exactamente lo que aprendió a hacer para responder a su entorno.
Y eso, con el análisis correcto, tiene solución.
📍 PsicoKids · Psicología Clínica Infantil Basada en Evidencia
Medellín · Cartagena · Atención Virtual
👉 [Agenda tu valoración aquí]
#AnsiEdadEnNiños #ProblemasDeConducaInfantil #DepresiónInfantil #AnálisisFuncional #PsicologíaInfantil #ApegaSeguro #SaludMentalInfantil #PsicoKids #CrianzaConEvidencia