Le hablas frente a frente y no voltea. Pero abres un empaque en la cocina y corre. ¿Te has preguntado por qué tu hijo parece sordo, pero reacciona a la música y a los ruidos lejanos? La ciencia del neurodesarrollo ofrece respuestas sorprendentes. No se trata de desobediencia, sino de una dificultad en la atención conjunta y la saliencia social de la voz humana. Descubre cómo el cerebro de tu hijo procesa los estímulos y qué estrategias puedes implementar en casa para mejorar la conexión. ¡No te pierdas esta valiosa información que puede cambiar tu perspectiva!